¿Es el inglés solo un “trámite” académico o una herramienta vital en la frontera? Una investigación de la UABC nos saca de dudas.

Créditos a las autoras y autores del artículo original:

Este texto se basa en la investigación realizada por Nahum Samperio Sánchez, Ernestina Santillana Marín y Lizbeth Mariela Cerón Ramírez, de la Universidad Autónoma de Baja California. Su trabajo, titulado El inglés en la formación médica y la práctica clínica: percepciones en contexto fronterizo, fue publicado en la Revista Española de Educación Médica en 2025.


La eterna (e incómoda) pregunta del millón

En la universidad, siempre ha existido esa asignatura que todos saben que es importante, pero cuya utilidad práctica se siente tan lejana como la fecha de caducidad de una momia egipcia: el inglés. En campos como la medicina, donde la información se actualiza más rápido que un TikTok viral y la vida del paciente está en juego, la cosa se pone seria. ¿Es realmente indispensable? ¿O con el traductor de Google ya la armamos? 

Los avances tecnológicos, con sus traductores automáticos e inteligencias artificiales que casi casi te preparan el café, han puesto esta certeza en jaque. Si la tecnología lo traduce todo, ¿para qué esforzarse en aprender?  Este dilema no es menor, y un equipo de investigadores de la UABC, liderado por Nahum Samperio Sánchez, decidió adentrarse en el consultorio y el aula para ver qué opinaban los verdaderos protagonistas: médicos en ejercicio y estudiantes de medicina de Tijuana. 

El objetivo era simple pero poderoso: entender si el inglés es visto como un recurso estructural (es decir, parte del esqueleto de la profesión) o un simple adorno curricular. Spoiler alert: los resultados son tan claros como una radiografía de hueso roto.

Tijuana y San Diego: El melting pot médico

Para entender la relevancia del inglés en este estudio, hay que viajar a la frontera más dinámica del mundo: Tijuana-San Diego.  Aquí, el inglés no es un idioma extranjero que ves dos horas a la semana; es parte del paisaje sonoro y profesional. Médicos y pacientes cruzan la frontera a diario, y la movilidad constante crea un entorno bilingüe natural. 

Piensa en esto: Tijuana se ha convertido en un centro neurálgico del turismo médico. Pacientes de Estados Unidos buscan atención accesible y de calidad, lo que genera una demanda constante de médicos que puedan explicar un procedimiento complejo sin recurrir a mímica dramática o a la app del traductor.

En este escenario, el inglés deja de ser un requisito abstracto y se convierte en un salvavidas. La investigación señala que el bilingüismo es una condición necesaria para una práctica médica segura, ética y efectiva en la región. (p. 3) ¡Incluso para la salud pública! (Sí, la cosa es así de seria).

El inglés: La llave maestra del conocimiento médico

Los datos cuantitativos fueron contundentes: tanto estudiantes como médicos valoran el inglés como una herramienta absolutamente clave en medicina. Las puntuaciones fueron altísimas, lo que indica que no hay duda sobre su indispensabilidad para mantenerse actualizados y acceder a la literatura científica más reciente. 

Las entrevistas cualitativas, que son las que añaden la salsa a los números, confirmaron esta tendencia. El inglés es la puerta de acceso principal a las fuentes actualizadas.

Como dijo una estudiante: “La mayoría de los artículos más sofisticados… han sido en inglés”. 

Incluso en asignaturas visuales como anatomía, donde uno pensaría que todo es ver dibujitos, el inglés es el idioma predominante.  No es un capricho académico, es la lengua franca de la ciencia médica global. Si quieres estar seguro de un diagnóstico, tienes que ir a las fuentes más fiables, y esas suelen estar en inglés. (pp. 6, 8) Es como el “sello de garantía” de la precisión clínica.

El elefante en la sala: Google Translate

Con la tecnología actual, es tentador pensar que podemos jubilarnos del estudio del inglés. Pero aquí viene la realidad como un balde de agua fría: los participantes desconfían profundamente de la traducción automática para fines clínicos. 

“No todo es traducido de la manera correcta… cualquier palabra puede cambiar todo”, advirtió una estudiante. 

Una médica lo resumió a la perfección: “Google… hace su parte, pero no la hace bien”. 

En medicina, la exactitud terminológica no es negociable. Un error de traducción no es un simple “epic fail” gramatical; puede ser la diferencia entre un tratamiento exitoso y un desastre médico.  Las herramientas de IA son útiles como apoyo, claro, pero no sustituyen el dominio del inglés y el criterio clínico.  Es decir, por ahora, el doctorado en spanglish no es una opción viable.

La brecha entre el “deber ser” y la realidad institucional

A pesar de esta valoración unánime sobre la importancia del inglés, la investigación sacó a relucir una brecha importante en la formación institucional. Muchos médicos y estudiantes sienten que la universidad no les ha dado las herramientas lingüísticas necesarias. 

“En la facultad no he tenido lo que es enseñanza del inglés”, confesó una estudiante. 

¿El resultado? El autoaprendizaje se convierte en el plan B forzoso. Varios médicos admitieron que su inglés es “personal” y “autodidacta”.  Esto genera desigualdades, porque no todos tienen las mismas oportunidades fuera del aula para desarrollar estas competencias. 

¿Obligatorio u optativo? El veredicto es claro

Cuando se les preguntó si el inglés debería ser una materia optativa, la respuesta fue un “no” rotundo. Existe un respaldo generalizado para mantenerlo como obligatorio. 

¿Por qué? Porque la obligatoriedad se ve como una forma de garantizar equidad. Es la manera en que la institución se asegura de que todos los futuros médicos, sin importar su contexto, salgan preparados para el mundo globalizado, no solo para el contexto local. 

En conclusión…

El inglés es un recurso estructural en la formación y práctica médica de Tijuana.  No es un capricho, es una necesidad para la actualización profesional, la seguridad del paciente y la integración a la comunidad médica global.

El reto ahora no es convencer a nadie de su importancia (eso ya quedó claro), sino transformar la enseñanza para que sea práctica, contextualizada y conectada con las exigencias reales de la profesión. Necesitamos médicos que puedan pasar consulta en dos idiomas sin despeinarse y sin depender del traductor automático.


Este texto es una versión de divulgación académica derivada de una investigación. Su redacción fue apoyada por herramientas de inteligencia artificial y revisada por el equipo editorial del Centro de Estudios Lingüísticos (CELi).